Depósitos a plazo: la seguridad como valor añadido
Un depósito a plazo es un producto bancario especialmente indicado para los ahorradores más conservadores. Básicamente, consiste en depositar una cantidad de dinero en una institución financiera por un tiempo determinado. Superado dicho plazo, el ahorrador podrá retirar la suma invertida más los intereses generados.
Este tipo de depósitos pueden ser a plazo fijo, a plazo renovable o a plazo indefinido. En el primer caso, la entidad tendrá que abonar lo acordado tras el vencimiento; en el segundo, superado el plazo inicial se procederá a una prórroga por el mismo tiempo y la misma cantidad -siempre que el dueño del dinero no diga lo contrario-, mientras que en el tercer caso no se indica una fecha de finalización en el momento de la firma.
Resulta evidente que el punto fuerte de los depósitos a plazo es su seguridad, tal y como reconocen desde la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). Los propietarios de estos productos conocen la rentabilidad de su capital desde el principio, no está expuesta a riesgo, aunque, por contra, ésta no acostumbra a ser muy elevada.
Productividad al margen, desde la Asociación de Usuarios de Servicios Bancarios (Ausbanc) recuerdan que el ahorrador puede retirar su dinero en cualquier momento, sin necesidad de que venza el depósito, si bien será penalizado por ello (comisiones, pérdida de intereses,...). Además, apuntan que el rendimiento de los depósitos tributa al 18%, algo a tener en cuenta.
INFORMACIÓN DE UTILIDAD 
Además de los detalles mencionados, la OCU desglosa algunos datos útiles que conviene conocer antes de contratar un depósito:
-Los depósitos -como casi todo en un banco- son negociables, siempre hay margen para lograr unas condiciones mejores.
-Además de ser más rentables, las inversiones más elevadas conllevan menos gastos.
-Los depósitos suelen ir asociados a cuentas corrientes, por lo que conviene saber el precio que nos va a costar el mantenimiento de éstas.
-Normalmente, las ofertas en depósitos serán mejores o peores en función de la situación de los tipos.
-Si no desea que un depósito se renueve de forma automática, avise con anterioridad.
-La oferta será mejor si el plazo de imposición es más largo. Los depósitos más populares son a 1, 3, 6 y 12 meses.
-Los depósitos para nuevos usuarios y las operaciones por internet suelen ser más favorables.
-El Fondo de Garantía de Depósitos cubre un máximo de 100.000 euros por titular y entidad.
MÁS ALTERNATIVAS
La familia de los depósitos ofrece algunas alternativas a la imposición a plazo. Así, existen los depósitos en divisas, muy similares a los anteriores, pero con el riesgo añadido de que la inversión se realiza con otra moneda.
Más arriesgados aún -pero con opción a una mayor rentabilidad- son los depósitos estructurados, cuyo éxito está sujeto al cumplimiento de una serie de condiciones pactadas inicialmente.
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