Hipotecas
¿Qué es una hipoteca en divisas?
La hipoteca en divisas, o hipoteca multidivisa, está entre los créditos más sofisticados que hay en el mercado. Es un producto al que los bancos no dedican las campañas de publicidad habituales ya que es difícil de explicar y se recomienda sólo a clientes que tengan conocimientos financieros.
Una hipoteca en divisas es la que se contrata en moneda extranjera que sea más barata que el euro (tiene un bajo tipo de cambio) y que el tipo de interés de su zona también sea más bajo que el Euribor. Lo normal es hacer el crédito con divisas históricamente estables y con tipos de interés bajos a lo largo del tiempo. De esta manera se consiguen cuotas más bajas que si se contratase en euros y con idea de que se mantengan así a lo largo de la vida del préstamo.
El índice más empleado para las hipotecas multidivisa es el LIBOR (London InterBank Offered Rate) que es el tipo de interés al que un banco le presta dinero a otro. Al LIBOR se le aplica un diferencial, por lo general menor que el se suma al Euribor. El LIBOR es diferente para cada divisa. Su evolución depende de los tipos oficiales de cada moneda y de las previsiones sobre la evolución de los tipos oficiales.
Las ventajas de un hipoteca en divisas es que al tener un tipo de interés más bajo y ser divisas con un valor inferior al del euro, la cuota que resulta es más baja que con una hipoteca convencional. También se puede contratar en varias monedas (hipoteca multidivisa), incluso con una parte referenciada al euro. De esta manera, si existen fluctuaciones que nos perjudiquen, podremos cambiar rápidamente a otra moneda que nos venga mejor. Para ello hay que fijar unas condiciones muy flexibles de salida para el cambio de divisa.
Las desventajas de una hipoteca multidivisa son numerosas. Las monedas pueden fluctuar y convertir la cuota, que empezó siendo ventajosa, en una mucho más cara que si fuera en euros. Por eso se buscan divisas estables en el tiempo. El problema es que contratamos hipotecas para largos períodos de tiempo (20, 30 ó más años) y es muy difícil saber qué va a pasar a tan largo plazo. A esto hay que añadir las tasas por cambio de divisas a las comisiones habituales.
Existe la posibilidad de suscribir un seguro sobre el riesgo del tipo de cambio pero este gasto reduce la ventaja de este tipo de hipotecas.
Otra de las variables que nos afectan son los tipos de interés. Si aumentan en la zona de referencia de la divisa, también nuestra hipoteca subirá. Seguirá siendo ventajosa si el interés en la zona Euribor sigue siendo más alto que el LIBOR o el índice de referencia adoptado.
El que opta por una hipoteca multidivisa debe seguir de cerca el mercado para ver sus variaciones, calcular sus consecuencias y decidir a continuación si cambia de divisa, de manera que su préstamo siga mereciendo la pena. Exige una dedicación que no todo el mundo está dispuesto a dar y unos conocimientos financieros avanzados.
En definitiva, estas hipotecas son interesantes para personas que pueden pagar el préstamo en un período corto de tiempo (unos 10 años) para reducir la incertidumbre; que reciban sus ingresos en divisas, con lo que se ahorran la comisión por el cambio; y para aquéllos que tienen conocimientos financieros y están habituados a analizar los mercados y actuar en consecuencia.
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